Muchos piensan que el movimiento del graffiti comenzó en la década de los 60 en EEUU, de la mano del neoyorquino TAKI 183, pero la verdad es que el primer antecedente del que se tiene noticia es del montañero y aventurero Josef Kyselak, que vivió en el imperio Austrohúngaro entre 1799 y 1831.
La vocación de Kyselak comenzó cuando a la edad de 20 años aceptó una apuesta consistente en que en un plazo de 3 años, debía dejar su firma en cada estación principal del por entonces enorme imperio Austrohúngaro, ni que decir tiene que nuestro pionero ganó la apuesta, pero además durante este periodo también se dedicó a inmortalizar su firma en cada lugar visible que encontraba en su camino: castillos, iglesias, piedras, puentes, y obeliscos, mediante pintura al óleo de color negro. Esto provocó que nuestro protagonista alcanzase la fama en todo el territorio de la corona austriaca. Seguir leyendo




